Bogotá D.C., mar. 04 de 2011 - Agencia de Noticias UN - “Una discusión previa puede generar buenas ideas”, escribió el Rector, Moisés Wasserman, en la primera de seis publicaciones seriadas que hará en el diario El Espectador. Lea aquí el texto completo:
Las universidades se equivocan menos que los gobiernos
En un artículo de prensa reciente decía yo que la Autonomía Universitaria es el reconocimiento de la sociedad al hecho de que las universidades se equivocan menos que los gobiernos. Andrés Oppenheimer en su reciente libro “Basta de Historias” dice que la educación es algo demasiado importante como para dejársela a los gobiernos. No son manifestaciones de arrogancia académica, más bien lo contrario.
En los ministerios frecuentemente hay tres personas (ministro y viceministros) muy inteligentes, pero que precisamente han sido nombrados por estar de acuerdo entre ellos y con el gobierno. Hay además otros funcionarios muy competentes y muy obedientes. Esto hace a los ministerios susceptibles a las modas de pensamiento y a los conceptos de organismos internacionales.
Las universidades también son susceptibles a las modas intelectuales, pero por cada grupo que las siga habrá cuatro o cinco que argumenten en contra. La obediencia además, es un fenómeno exótico prácticamente inexistente. Cuando la hubo fue en épocas de histeria colectiva y de catástrofes humanitarias. El resultado es que la Universidad duda, pero por eso se equivoca menos y es más sensible a señales externas.
Todo esto viene a cuento por la manera como el gobierno ha construido el proyecto de reforma de Ley 30 (una nueva Ley de Educación Superior) y el Plan de Acción Sectorial para los próximos años. Nadie sueña con un consenso entre el gobierno y los diferentes grupos universitarios. No es ni posible ni deseable. Pero una discusión previa amplia puede generar muy buenas ideas. Puede examinar su consistencia lógica, su concordancia con los hechos reales y con la realidad en distintos sistemas y modelos; puede dar indicaciones de la medida en que son aceptables y de la factibilidad de su apropiación social. No planteo pues que las consultas previas con las universidades sean requisito o condición para el gobierno. Me atrevo, sin embargo, a pensar que habrían sido muy útiles.
Muy distinta es la presentación a posteriori para comentarios y eventualmente para la discusión en el proceso parlamentario. En el 2010 hubo algunas reflexiones en la Asociación Colombiana de Universidades. Sin embargo, sus resultados sobre tipología, autonomía universitaria y estructura de la financiación no parecen estar reflejadas en el proyecto, conocido en líneas generales, no en los detalles que se han elaborado a puerta cerrada, con menos filtraciones que las de “wiki-leaks”.
Lástima; el gobierno está perdiendo la oportunidad de ir más rápido andando un poco más despacio.
http://www.elespectador.com/opinion/articulo-254597-universidad-y-losgobiernos
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