
En el análisis de la reforma a la Ley 30 participó el rector de la UN de Colombia, Moisés Wasserman.

El vice ministro de educación superior, Javier Botero, defendió las bondades de la propuesta presentada por el Gobierno nacional.

La reforma a la Ley 30 fue presentada por el ejecutivo el pasado 20 de julio al Congreso de la República.

La discusión de la reforma empezó desde el mismo momento en que la Ministra de Educación, María Fernanda Campo, la presentó al país.

Uno de los aspectos que más reclaman las universidades afiliadas a Ascún es su autonomía. - Unimedios
Bogotá D.C., ago. 18 de 2011 - Agencia de Noticias UN - La reforma propuesta por el Gobierno nacional a la Ley 30 de Educación Superior fue el tema de UN Análisis, programa de UN Radio, y en el que participaron varios actores involucrados en el debate de la iniciativa.
En el espacio participaron el rector de la Universidad Nacional de Colombia, Moisés Wasserman Lerner; el viceministro de Educación Superior, Javier Botero; el director de la Asociación Colombiana de Universidades (Ascún), Bernardo Rivera, y el profesor Carlos Caicedo, de la Universidad Nacional de Colombia. Así fue el análisis.
UN Radio: Profesor Wasserman, ¿cómo les ha tocado trabajar a los rectores en Ascún?, ¿cómo ha sido ese proceso?
Moisés Wasserman: Yo creo que llevamos varios meses, tal vez seis, con reuniones muy continuas y muy frecuentes. En primer lugar estuvimos trabajando y seguimos analizando muy cuidadosamente un proyecto de Ascún, que en cierta medida puede ser independiente, puesto que el Ministerio de Educación Nacional no lo acogió, que es la Ley Estatutaria de Autonomía. Trabajaron nuestros juristas, nos apoyaron profesores, que inclusive fueron miembros del Consejo de Estado y eso tomó forma en último tiempo, hace dos meses. Además, hemos generado comités que han trabajado en los demás puntos de la ley corriente de educación superior presentada por el ministerio. Comisiones que han recogido las ideas y propuestas de las distintas universidades tanto públicas como privadas.
UN Radio: Hay unidad en estos momentos en cuanto a las cifras, que es uno de los grandes problemas que tenemos. Parece que el ministerio tiene unas, las universidades otras. ¿Cómo consolidar ese paquete de conocimiento para dar los diagnósticos que corresponden?
Moisés Wasserman: En los diferentes sistemas de información en el país hay problemas, defectos y posiblemente cifras con las cuales no estamos de acuerdo. Pero hay unas bases con las cuales podemos trabajar muy bien, el mismo ministerio tiene un sistema de información que se puede trabajar. Por otro lado, los vicerrectores financieros y la gerente de la Universidad Nacional llevan tres años trabajando en la depuración de los datos financieros de las universidades, tenemos perfectamente elaborados y revisados los datos de 21 de las 32 universidades del Sistema Estatal de Universidades (SUE), y que son ya una parte grandísima del esfuerzo de la Nación porque son de las más grandes, y esos datos ya los hemos presentado en varias oportunidades, inclusive al ministerio anterior y nunca las han rebatido, entonces imagino que los aceptan.
Carlos Caicedo: Es claro que en estos casi 20 años de la Ley 30 las universidades han crecido, especialmente la que usted dirige y es una universidad distinta con una indexación, que reconoce lo que hacía la institución hace 20 años que no habían grupos de investigación, no habían doctorados, era una universidad de pregrado, orientada a las profesiones tradicionales. Ahora, nuestra universidad es de investigación, de institutos y cuenta con profesores que tienen formación doctoral, que publican y están en esas dinámicas que generan unos costos más altos. ¿Cómo ve el Gobierno nacional el hecho de actualizar esta información a precios del 2011 y qué tanto se ha avanzado en eso, que es tal vez uno de los temores más grandes de no mirar lo que ha ocurrido sino quedarnos con la visión de hace 20 años?
Moisés Wasserman: Yo creo que ese es uno de los puntos en los que menos hemos avanzado realmente. El SUE hizo una propuesta de 17 artículos que contempla distintos aspectos, es modesta, en el sentido que solo asegura un financiamiento estable hasta el 2022, ni siquiera contempla crecimiento, escasamente se basa en el mantenimiento, pero ni siquiera fue considerada por el Gobierno. Hay un artículo y ha salido mucho en la prensa que se aceptó con bastante sofisma en eso. Nosotros proponíamos un aumento del 3% por encima del IPC a partir del 2012, mientras el ministerio proponía 1% el 2012, 2% el 2013 y 3% desde el 2014 hasta el 2021. Lo que pasa es que nosotros presentamos un esquema de distribución que en cierta forma compensaba ese crecimiento y el costo de las universidades que crecen por encima del IPC y que el gobierno le reconoce a las universidades privadas, porque ellas sí lo pueden hacer.
El Gobierno aceptó lo del 3% pero lo condicionó a nuevas tareas, como cobertura, compensación por los puntos de productividad de los profesores, que era un punto diferente de nuestra propuesta. Además de las 32 universidades del SUE, lo amplió a más de 80 instituciones de educación superior. Entonces, lo que hizo fue reducir, aunque aparece ante el público como un aumento, porque lo condiciona a tareas que valen más del 3% y lo reparte en más de 80 instituciones en lugar de 32. En ese sentido, el único punto que se aceptó se hizo de manera perjudicial.
Carlos Caicedo: Señor rector, en estos cinco años le han dicho a usted, ¿por qué la Universidad Nacional siempre puede hacer más? ¿Cómo ve procesos como el Edificio de Ciencia y Tecnología que ya muestran un trabajo muy fuerte, que demandan un presupuesto muy fuerte de mantenimiento, que no tenemos, a pesar de haber hecho el esfuerzo de construirlo y dotarlo?
Moisés Wasserman: La universidad ha crecido porque tiene la convicción de la misión que le encomendó le Nación, ni siquiera planteamos la cuestión formal que está en los documentos. Por eso, se ha hecho un esfuerzo grande en la captación de recursos propios y externos por recursos medios. Hemos llegado a un nivel donde el 45% del presupuesto son recursos nuestros. Hemos mejorado la eficiencia en muchos procesos, hemos aumentado las posibilidades se servir a nuestros estudiantes por otros medios, consiguiendo laboratorios, proyectos de investigación, como el edificio que fue una donación de un egresado. El esfuerzo ha sido grande, pero eso tiene límites y todavía se puede optimizar, pero cada porcentaje que se quiera es más difícil y ahora hay una decisión política del Estado de que quiere universidades estatales fuertes y de calidad, y para eso hay que invertir.
UN Radio: ¿En qué ha quedado ese asunto de la distribución de dineros a través del Icetex?
Moisés Wasserman: Uno de los rubros donde el Gobierno dice que está aumentando su inversión es el subsidio a la demanda, es a través de préstamos del Icetex y se está planteando como entre 600 y 800 mil millones para este Plan de Desarrollo. Eso va sobre todo a las universidades privadas, porque las públicas tenemos matrículas muy bajas y la gente no saca préstamos para entidades públicas, y a quienes no tienen los recursos la universidad pública les cobra muy poco. Entonces, en primer lugar esa cifra suena mucho, pero en realidad es muy poquito, lo que hará es subir la cobertura del 13% al 19%, en el mejor de los casos, y si se crece en la matrícula el porcentaje ni siquiera se va a cubrir. Además, se presenta como si fuera un aporte del Gobierno, y no, es un aporte de las familias; es un aporte la rebaja de intereses y las becas condonables, pero el préstamo es un esfuerzo de la gente. Se está asumiendo como si fuera un aporte adicional muy grande cuando lo que se está haciendo es trasladando a las familias el peso mayoritario de la educación. El Estado lo que hace es subsidiar intereses, pero ese es el aporte del Estado, no es la suma grande que es la que va a pagar la familia.
UN Radio: Saludamos a Bernardo Rivera, director ejecutivo de Ascún, y al viceministro de Educación Superior, Javier Botero. Hoy en la mañana registramos esta noticia desde Chile:
“Estudiantes chilenos inconformes ante nueva propuesta educacional
Una nueva propuesta del Gobierno para fortalecer la educación pública en Chile, que busca acabar con dos meses de protestas de miles de escolares, profesores y universitarios, generó inconformidad entre los estudiantes, que la consideran insuficiente. La iniciativa, la segunda que el Estado entrega desde que estalló el conflicto, acoge una de las principales banderas de lucha de los estudiantes: consagrar en la Constitución el derecho a una educación de calidad, cuya responsabilidad está hoy en manos de los padres. No obstante, acoge parcialmente el reclamo de acabar con el lucro en la educación y traspasar la administración de los colegios desde los municipios al Estado central”.
Doctor Botero, ¿cómo le pareció esa noticia?
Javier Botero: Pues muy interesante, lo primero que hay que decir es que las condiciones de Chile son muy distintas a las colombianas y no se pueden comparar en muchos sentidos. En Colombia la educación básica y media es del Estado, en Chile no es el caso. En la educación superior en Chile el 80% es privada, aquí es el 45%. Otro aspecto es que en Chile más del 75% de las instituciones públicas son de recursos propios, en Colombia es al revés. En Chile los créditos educativos son financieros con intereses altos y aprovecho para explicar que los aportes de los 800 mil millones de pesos son para aportes al subsidio a la condonación de deuda, pero precisamente a los jóvenes del Sisbén 1, 2 y 3 que terminan con éxito la carrera se les condona de entrada el 25% del préstamo, además del interés del 0% real y los aportes que pone el Estado es el subsidio. Es muy importante analizar lo que sucede en Chile, pero en ese contexto, que es muy diferente.
UN Radio: Doctor Botero, pero ustedes nos han traído a personas que son chilenas precisamente para que nos expliquen las bondades de este sistema, y fíjese lo que está pasando este semestre y parece que pueden perderlo, no solo los alumnos de educación media y superior. Todo esto va muy ligado a la universidad con ánimo de lucro.
Javier Botero: Hay que conocer antes de expresar posición, en Chile no puede haber universidades con ánimo de lucro, desde 1980 pueden operar instituciones técnicas y tecnológicas con ánimo de lucro, pero no universidades. Ahora que han llegado grupos económicos a crear universidades y lo han hecho sin ánimo de lucro y aquí estuvo uno de los directivos de esas instituciones que es la Andrés Bello y lo dejó muy claro, esa es una universidad acreditada, con doctorados y grupos de investigación y es propiedad de uno de esos grupos, es sin ánimo de lucro. ¿Cómo lo hacen? No lo sé. Pero también hemos traído conferencistas de Brasil, Corea, China, Francia, Estados Unidos y España, lo que nos hemos propuesto es que se analicen todos los modelos. También vinieron de la Unesco, el Banco Mundial, de la OCDE, con el fin de tener un panorama lo más amplio posible, para que analicemos, tomemos las bondades de cada uno y construyamos nuestro propio sistema de educación superior.
UN Radio: Doctor Rivera, ¿qué tal si les contamos a los oyentes, con la presencia de nuestros invitados y del doctor Javier Botero, lo que es la propuesta de Ley Estatutaria de Autonomía de las universidades que sale desde Ascún?
Bernardo Rivera: Bueno, básicamente la Ley Estatutaria que regula la autonomía universitaria la concebimos desde los rectores que hacen parte del Consejo Nacional de Rectores de Ascún, como una condición que la Constitución Política de 1991 le reconoce a la comunidad académica. Esto no es un invento, esto es el artículo 69 consagrado por la Constitución Política colombiana, que permite que las comunidades académicas organizadas por universidades –y que son obviamente exigentes en términos de su personal docente, de su trayectoria, de su formación– tengan capacidad administrativa, operativa, financiera, infraestructura. Eso es lo que significa para que una comunidad académica pueda estar organizada como universidad, y de esa manera pueda ejercer una condición que es reconocida por la Constitución y que le otorga el autogobierno en lo económico, en lo administrativo, en lo financiero. Esa es una vieja aspiración de la universidad quiere recuperar, y por eso los rectores han decidido gestionar la radicación de un proyecto de ley que precisamente organice y reglamente la autonomía de la universidad colombiana.
UN Radio: Doctor Rivera, el documento que ustedes han entregado es bastante claro porque, pues aunque solo tiene 32 artículos, no es farragoso, no es cansón. De alguna forma, lo que uno encuentra ahí es que ustedes le pusieron encima en negrilla en una letra de extremo a extremo de la hoja que es un tema para discusión, ¿no?
Bernardo Rivera: Sí, señor. Ha estado en discusión por parte de los rectores, por parte de las comunidades universitarias, inclusive de unos serios constitucionalistas que han venido comentando, criticando y dando ideas sobre esta iniciativa de los rectores.
UN Radio: Doctor Botero, ¿y ustedes cómo recibieron en el Ministerio de Educación este documento desde las universidades?
Javier Botero: Realmente muy bien. Por eso en el último borrador, el que está todavía en la página, recoge más de tres cuartas partes de esa propuesta. Realmente creemos que la autonomía es realmente un principio fundamental para la educación superior y aquí lo impulsamos en la propuesta. Si es Ley Estatutaria o no realmente se sale de nuestra competencia porque es un tema puramente jurídico y constitucional. Por eso lo que hicimos fue simplemente enviar la propuesta que nos entregó Ascún a la oficina jurídica de Presidencia para ver si efectivamente la autonomía como derecho de las instituciones de educación superior es un derecho fundamental, porque ese es simplemente el punto: que las leyes estatutarias reglamentan derechos fundamentales, y hasta ahora lo que sabemos al respecto es que la autonomía no es un derecho fundamental, los derechos fundamentales son de las personas, no de las instituciones. Pero aún así el tema sigue abierto, el Ministerio no se opone a que Ascún o los rectores presenten ese proyecto de ley, pero se tiene un concepto de que no debe ser una ley estatutaria por parte de la oficina jurídica, pues el Gobierno obviamente no puede acompañar una propuesta de este tipo. El punto de discusión no es si hay autonomía o no, para el Gobierno nacional y para el Ministerio debe haber autonomía universitaria, el punto es si debe reglarse a través de una ley estatutaria o si –como se plantea en la propuesta de reforma–, que también es claramente un borrador para discusión, simplemente se hace a través de una ley ordinaria.
UN Radio: ¿Pero no quedaría mucho más fácil llegar al Congreso en donde ya tuviera una ley estatutaria de autonomía y posteriormente entrar con ese proyecto de reforma como para que fuera complementario el uno con el otro y no poner a los senadores de la República y a los representantes de la Cámara en ese inconveniente de entender un tema tan realmente sofisticado?
Javier Botero: Yo creo que definitivamente los congresistas, y estoy seguro que lo pueden hacer, tienen que entender un tema tan sofisticado, si son ellos quienes al final deciden cómo van a quedar las leyes. Sí hay que darles esa responsabilidad a los miembros del Congreso de la República, y estoy seguro de que sí lo pueden asumir. Pero es que no es cuestión de gusto, de si es más fácil o si a mí me gusta o no, es cuestión de qué es lo que establece precisamente la Constitución y toda la jurisprudencia acerca de las leyes estatutarias. Yo leo aquí una sentencia, pues dice que “es claro el criterio para definir si se requieren leyes estatutarias para la expedición de normas que tocan con derechos fundamentales según lo ha expuesto esta corte en la verificación de los preceptos correspondientes afectan el núcleo esencial de los derechos fundamentales”. Entonces, un poco es ese punto de discusión y lo que realmente ha dicho la Ministra de manera muy clara, nosotros no queremos entrar en esa discusión y por eso, como dije al principio, realmente adoptamos, recogimos un porcentaje altísimo de lo que planteó Ascún en su propuesta de ley estatutaria en la ley ordinaria.
UN Radio: ¿Y qué tanto es altísimo?, porque es que ahí viene el tira y afloje, ¿no? Mire, el profesor Moisés Wasserman quiere también dirigirse a usted, Doctor Botero.
Moisés Wasserman: Realmente creo que es bastante lo que ha recogido el Ministerio. Voy a emplear unas palabras que no son mías, que son del director de la oficina jurídica de la Universidad Javeriana. Cuando vio eso, dijo: “Se hizo una transcripción mala que genera el efecto contrario al que nosotros queríamos con lo que dijimos”, esas son palabras de él, no mías, que él es jurista y yo no soy jurista. Pero el espíritu se perdió totalmente, es decir, el espíritu no tiene nada que ver. Se agarraron algunas frases, algunas palabras que se trasladaron, pero el centro fundamental en la Constitución, la autonomía se refiere a las universidades y diferencia aquí en esta ley lo convirtieron en todas las instituciones de educación superior. Eso deforma enormemente y nuevamente, yo no soy jurista por supuesto, pero los juristas que han estudiado esto dicen que queda mejor sin eso que con eso.
Javier Botero: No. Yo tampoco soy jurista, pero a veces hay que leer las cosas, y leerlas bien. Puede que ciertamente no se recoge todo, pero yo quisiera de nuevo traer pues una sentencia de la Corte con respecto a una institución particular. Hay muchas, además es en la que basamos la extensión de esa autonomía a todas las instituciones de educación superior. Pero hay una muy específica con respecto a una institución de educación superior, una institución universitaria que de manera absolutamente explicita dice: “La autonomía universitaria la aplica a todas las instituciones de educación superior”. De nuevo, a uno le puede gustar o no, pero esto no es cuestión de gustos. Ahora, ese tema yo creo que debemos dejarlo a los juristas constitucionalistas. Por eso está donde debe estar. Nosotros, como también seguramente lo hizo, según dice el doctor Moisés, Ascún, pues obviamente nosotros hemos consultado esto a muchos constitucionalistas y nos hemos basado en múltiples sentencias de la Corte en ese sentido.
Carlos Caicedo: Doctor Botero, ¿qué sigue en la agenda del proceso de reforma de la Ley 30 y cómo lograr que efectivamente el proceso, que ya va a cumplir un año que ha iniciado la presente administración, por poner a debate un tema que es sensible para toda la sociedad, realmente logre generar una dinámica inclusiva y responder al momento que vive la sociedad y que el entorno internacional prevé para la educación superior?
Javier Botero: Yo creo que lo que sigue, realmente el Ministerio, el Gobierno en general, sigue abierto a todas las discusiones, precisamente yo creo que el rector Moisés sabe que tenemos una reunión mañana con la junta del SUE, seguiremos hablando con los rectores, con Ascún, si así lo desea con los rectores de privadas, con el sector productivo, con padres de familia. La Ministra ha sido muy clara, que quiere que este proyecto de ley sea tramitado este semestre. Además, creo que les conviene a las universidades públicas o a las instituciones públicas en general. De todas maneras, el proyecto plantea unos recursos importantes para el sector. Para solo el 2012 y únicamente provenientes de una modificación, serían más de 66.000 millones, sin tener en cuenta otros posibles incrementos, pero lo que quedaría de ley sería eso. Yo creo que eso no es despreciable. De tal forma que sí esperamos que haya realmente un acompañamiento dentro de las diferencias que pueda haber, además porque eso es bien importante anotarlo. Cada rector o cada institución o cada grupo ven las cosas desde su propio punto de vista y ve cómo lo afecta directamente a él. Pero realmente hay grupo de rectores de universidades acreditadas que apoyan la reforma en su integralidad, así como hay otros que tienen diferencias totalmente respetables. La idea es terminar en este par de semanas toda esta discusión con muy diferentes grupos y radicar en el Congreso de la República el proyecto de ley para reformar la educación superior.
UN Radio: ¿Y se están recibiendo todavía sugerencias y opiniones de los colombianos?
Javier Botero: Pero claro.
UN Radio: ¿De qué forma?
Javier Botero: De la misma forma de siempre. Sigue abierto el foro virtual, reuniones como la que menciono del día de mañana. Hemos tenido reuniones más específicas con múltiples grupos, grupos sociales, grupos políticos, grupos del sector productivo, todo tipo de grupo. Es decir, todo el que quiera hacer un aporte lo puede hacer y, además, como también se ha dicho muy claramente, el Congreso de la República como órgano democrático que es realmente el que legisla, así mismo tiene todos los mecanismos para continuar una discusión lo más amplia posible para un tema de tal importancia.
UN Radio: Botero, sin pretender bajarle el nivel a un tema que es de altísimo nivel y que así se ha venido manteniendo, yo le quería preguntar, pues aprovechando esa confianza que tenemos con usted y usted sabe que en esta emisora hablamos de una manera clara y directa, ¿usted no cree que de pronto le pueda pasar a esta ley de reforma a la educación, de la Ley 30, le pueda pasar lo mismo que a esas selecciones Colombia? Y discúlpeme que se lo ponga así de práctico porque estamos por estos días por el asunto del fútbol, hasta el Presidente le dedica tiempo, entonces yo le quería hacer esta comparación. La selección sale al campo y comienza a cometer algunos errores o no empieza jugar como debe jugar, y todas las gentes, toda la ciudadanía, la radio, la televisión, los ciudadanos sentados en el estadio comienzan a opinar sobre lo que debe ser la alineación y el estilo que debe jugar la selección y resulta que en este momento lo que uno ve es mucha gente opinando, que es lo mismo que pasa con la selección, hay mucha gente opinando lo que debe ser la reforma a la Ley 30, y parecería que los directores técnicos que son la Ministra y ustedes, específicamente Javier Botero, parecería que como que no quisieran escuchar al resto de gente porque todo el mundo opina, hay documentos, cantidad de documentos. Usted, por ejemplo, entra por Scholar Google que hay una excelente recopilación de gran cantidad de académicos opinando sobre lo que puede pasar con esa reforma a la educación y parece como que no estuvieran escuchando, no estuvieran pendientes lo que opinan los aficionados, los académicos y todas las personas que están involucradas en el tema de la educación.
Javier Botero: Yo creo que todo lo contrario. Realmente tanto aquí en el Ministerio como todo el Gobierno hemos escuchado, y mucho. Y no solo escuchado, porque no basta con escuchar, sino realmente reanalizar y recibir, y acoger las propuestas. La propuesta que está hoy en discusión, que está en la red, comparada con lo que el Presidente lanzó en febrero, tiene realmente un 65% de modificación.
UN Radio: ¿Entonces estaba mal? ¿Esos ajustes significan que estaba mal?
Javier Botero: No. Simplemente como se dijo al principio aquí se entrega una propuesta, un borrador de trabajo, como usted insistía hace un rato. Un borrador de trabajo, porque somos perfectamente conscientes de que muchas cabezas piensan más que una, dos o diez. Digamos que pudimos haber estado trabajando en esto, y que obviamente ni la Ministra, ni el Viceministro, ni nadie se las conoce todas, y por eso es que lo pusimos así, abiertamente a discusión. Y decirle al país porque, obviamente, hay que pensar en eso, la posición de los académicos es muy importante. Hay académicos de todas las vertientes pero el país es realmente más grande. Mire, tenemos, y yo creo que esto es muy importante que lo sepa el país, tres millones de bachilleres jóvenes hoy, menores de 27 años, que no se han graduado en educación superior. Y precisamente con los resultados que lanzábamos ayer del Observatorio Laboral, la diferencia es enorme. Un bachiller, hoy, lamentablemente en la expectativa de ingreso es menos de un salario mínimo. Es decir, si la persona no tiene acceso a la educación superior, la perspectiva laboral y de ingreso es bajísima. Si tiene acceso y se gradúa de un programa técnico profesional, que lo puede sacar si de pronto comenzó con un programa de articulación, lo puede sacar en un año más, esa expectativa de ingreso de multiplica por 2.3. Y si logra un título profesional, se multiplica por 4. Entonces, yo creo que este es un tema que afecta mucho más al país en general. Y yo creo que realmente no podemos, y es una responsabilidad del Gobierno nacional que esto no ocurra, cerrar las puertas a que muchos más jóvenes ingresen. Ahora, para que eso ocurra se requieren recursos y se requieren recursos públicos que el Gobierno está comprometido con hacerlo, con ponerlos. Realmente incrementar de manera importante los recursos públicos para las instituciones públicas. Pero somos conscientes de que eso no es suficiente para el salto que hay que dar tanto en calidad como en cobertura, y por eso buscamos otras fuentes de recursos. Una de ellas es inversión privada. Yo creo que hubo un esfuerzo muy grande y que lamentablemente no se ha reconocido en la forma en que quizá debía hacerse. Hoy en día de las regalías va el 10% para ciencia y tecnología, y quedó de manera explícita en el acto legislativo que hoy forma parte de la Constitución Política de Colombia, que la educación es un sector en el cual pueden ir los recursos del sistema nacional de regalías. Entonces, lo que estamos haciendo es precisamente eso, buscando todas las fuentes posibles para darles la oportunidad a muchos más colombianos de tener una formación de educación superior, perfectamente conscientes del impacto en lo personal, para el individuo, para la sociedad y para el país que esto significa.
Moisés Wasserman: Yo, señor Viceministro, quisiera hacer unas precisiones. Los datos de ocupación son muy interesantes, pero sería bueno que nos fijáramos en que el nivel de ocupación de los técnicos es menos del 60%, de los tecnólogos como el 70%, solamente los posgrados están por encima del 80% y 90% a medida que son más altos. Curiosamente, la ley le pone mucha atención a lo técnico y tecnológico, diciendo que hay que crecer en estos sectores, donde la desocupación es la más alta, y hay una ausencia absoluta de interés por los posgrados en esa ley, es decir, prácticamente no existen sino colateralmente. Eso llama la atención. Hay que decirle al público también que el ingreso del profesional promedio es de un 1.300.000 pesos al mes, el profesional que ingresa y sería muy interesante ver cómo hace para pagar esos préstamos con ese ingreso.
UN Radio: Y las mujeres ganan menos, además.
Moisés Wasserman: Yo creo que esos datos hay que leerlos en profundidad también. Ahora, respecto al 10% de regalías, señor Viceministro, por supuesto que todos bendecimos eso, además hemos trabajado durante años para tratar de lograr ese 10%, pero también hay que hacer precisiones. Primero, la infraestructura para educación no está en el Fondo de Ciencia y Tecnología, sino que está en el Fondo de Desarrollo Regional, que es exclusivamente manejado en las regiones. Entonces, no podemos ni soñar siquiera que eso va a compensar algo de infraestructura ni en Bogotá, Medellín, Manizales, Barranquilla, Cúcuta, ni absolutamente en ninguna ciudad, eso va a ser para colegios muy regionales. Eso, ponerlo como un aporte a la educación superior es sofista.
Y usted sabe también perfectamente que tenemos grandes preocupaciones con el Fondo de Investigación, del 10%, que en el artículo 361 dice de forma explícita: “En ningún caso los recursos de este fondo podrán financiar gasto corriente. Lo que nos pone a las universidades en una situación en la cual tenemos que cofinanciar los proyectos en lugar de ser financiados por los proyectos. Todos aspiramos, queremos y participaremos en ese esfuerzo porque nos parece importante, pero indudablemente –y eso se ha manifestado también en el Consejo de Ciencia y Tecnología– no son recursos adicionales para la universidad, son gastos adicionales, ojalá que podamos encontrar de dónde poder hacer nuestras contrapartidas. Ya la Universidad Pedagógica y Tecnológica tuvo que renunciar a uno de sus proyectos porque no tenía cómo pagar su contrapartida. Entonces, hay que ser precisos porque realmente se dice que habrán otros fondos, pero eso tiene un carácter de incertidumbre tal frente a las angustias del día a día, que creo que habría que hacer precisión.
Javier Botero: Yo creo que hay que hacer precisión en las cosas. Con respecto al informe del Observatorio Laboral, ciertamente la ocupación de los técnicos es del 59%, pero porque más del 11% siguen estudiando, o sea ahí tenemos el 70%. Y comparemos, porque obviamente el doctorado tiene 94% de empleabilidad y un sueldo de más de 5.400.000 pesos y un salario de enganche. Pero el punto que queremos hacer nosotros es que si no se le da esa oportunidad, la expectativa de ingreso es de 400 mil y la formabilidad laboral es del 34%. Entonces con eso es que realmente tenemos que comparar.
El otro aspecto de las regalías, obviamente y se requiere mucha gestión, por eso uno espera que en las universidades haya gestión en todos los sentidos, porque puede que en algunos aspectos se requiera contrapartida; el rector sabe que el Ministerio acompaña a las universidades en esa demanda de disminuir y ojalá suprimir en lo posible todas esas contrapartidas, pero que no se le olvide también al rector que en ese mismo acto legislativo de órgano de decisión y administrativo –como quedó en la Constitución–, de esos fondos de regalías hay 12 personas y 6 son rectores. Entonces, también se espera la capacidad de gestión de convencimiento y participación de los rectores para plasmar los intereses de las universidades y el país en general. En ese sentido, no son recursos en los que los rectores se pueden sentar a esperar los aportes de la Nación, no. Son recursos que las universidades tienen que trabajar, y tienen que elaborar los proyectos y ejecutarlos. Obviamente, requiere también de una participación muy importante de las mismas administraciones, de las universidades públicas.
Moisés Wasserman: El Ministerio está acostumbrado a delegar en la familia los costos y en los rectores la gestión, eso está muy bien porque así las cosas se hacen fácil. Pero qué responde al hecho de que el acto diga: “En ningún caso los recursos de este fondo podrán financiar gasto corriente”. Con qué financiamos ese gasto corriente, ese es nuestro problema, esa fue la propuesta del SUE: cómo financiar el gasto corriente.
Javier Botero: Claro que sí, obviamente las regalías, y eso va como principio, las regalías son coyunturales. Yo creo que muy sensatamente el Congreso de la República y obviamente con el apoyo del Gobierno plantean que desde las regalías no puede financiarse gasto corriente, porque si bajan las regalías queda el gasto corriente, pero ahí precisamente es donde está la gestión de las administraciones. Y no es que el Gobierno delegue en las familias y en los rectores la gestión, pues claro que delega en los rectores toda la gestión, pues ni más faltaba que volviéramos a cuando desde el Ministerio de Educación se gobernaban las universidades, creo que eso no es lo que ustedes quieren. Realmente, el Gobierno delega integralmente la gestión en las universidades y les da las herramientas para que así lo hagan. Uno ve diferencias enormes entre las universidades públicas, unas que tienen realmente unos recursos propios y muy importantes –la Universidad Nacional es una de ellas–, y otras que no, pero eso es parte de la misma autonomía, y la autonomía va con responsabilidad.
Ahora, con respecto a esa frase de que el Gobierno delega en la familia la responsabilidad de la educación, obviamente lo delega parcialmente porque lo dice la Constitución: la educación es responsabilidad del Estado, de las familias y de la sociedad. Uno puede no estar de acuerdo con la Constitución, pero es lo que allí está escrito.
Carlos Caicedo: Profesor Wasserman, ¿qué tan grande es el déficit de financiamiento y cómo ampliar acciones de investigación asociadas a recursos de inversión puede agravar esta situación?
Moisés Wasserman: Nosotros como entidades públicas no podemos tener déficit por definición, pero ahí un desfinanciamiento crónico y progresivo. El hecho es que la educación superior en Colombia y en todo el mundo sube muy por encima del IPC. Yo he estado tratando de mirar los datos del Observatorio de la Universidad Colombiana, de lo que estuvieron poniéndoles a las universidades privadas entre el 2007 y el 2008, es un año en que el IPC subió 5,69% y la universidades privadas con permiso del Ministerio subieron sus matrículas entre un 8% y un 12%, y eso está bien porque los costos de la educación superior crecen. El sistema de educación pública se ha mantenido prácticamente congelado, ha subido en 10 años una taza de 1,2%, pero eso contando algunos aportes muy especiales que se les dieron a algunas universidades en momentos de crisis y a los aportes del 2009 y el 2010, que hubo en el Congreso y que se sabe, pero de hecho la matrícula de la Universidad Nacional ha estado congelada.
Entonces, cada vez más el esfuerzo propio se dedica a funcionamiento en lugar de inversión, y si miramos el Presupuesto Nacional, lo que está dedicado a las universidades para funcionamiento e inversión, las universidades que más recibimos como la Nacional, adquirimos escasamente un 8% para inversión de lo que es el funcionamiento. Yo creo que cualquier economista les puede decir que una institución de conocimiento, de alta tecnología, que apenas tiene para inversión el 8%, esa cifra está muerta. Entonces, nuestra inversión ha salido de recursos propios y cada vez más tenemos que usar esos recursos para funcionar.
Carlos Caicedo: Profesor Wasserman, cada nueva acción que va a inversión también impacta el funcionamiento.
Moisés Wasserman: Por supuesto, cada edificio que construimos necesita agua, luz, teléfono, aseo, vigilancia, cada laboratorio requiere insumos, cada computador nuevo requiere una licencia. Es decir, el funcionamiento crece muy por encima del IPC, incluso sin considerar el crecimiento. Ahora bien, viendo el crecimiento increíble que ha tenido la universidad estatal colombiana –tanto en cobertura como en posgrado, investigación y presencia social–, es muy claro que es insuficiente el costo promedio de un estudiante en el sistema universitario estatal, no es el caso de la Universidad Nacional, que es un poco mayor, la matrícula es de 2 millones por semestre y por estudiante, lo que es realmente muy poco, a todas luces y comparado con cualquier modelo.
Javier Botero: Yo tengo un documento que se llama Memoria económica y financiera 2000-2010 de la Universidad Nacional de Colombia, en donde la tabla 1 dice: “Presupuesto de ingresos total de la Universidad Nacional vigencias 2000 a 2010”, el incremento es del 23,4% entre esos años. En la tabla 2 dice: “Presupuesto de ingresos neto de la Universidad”, es decir, es cuando se sacan todos los recursos que tienen que ver con pensiones, y el incremento de los aportes de la Nación es del 11,6% en estos diez años. Después, en la tabla 3 dice: “Total aportes de la Nación” –todo esto es en pesos constantes–, y del artículo 86 de la Ley 30, el incremento en estos diez años es de 4,85%. Si uno mira ese porcentaje, obviamente al ser en pesos constantes, está por encima de la inflación. Yo le puedo y ya se lo había mencionado al Rector, el Ministerio recoge todo lo que se llaman los costos pecuniarios de todas las instituciones de educación superior y no tiene que pedírselo al Observatorio de la Universidad Colombiana. Aquí están todos los incrementos de todas las instituciones del país.
En los últimos cuatro años, el incremento de las privadas ha sido del 4,7%, entonces yo con todo gusto, si la Universidad (Nacional) me lo pide, le paso esta información para que hablemos con base en los datos reales.
Moisés Wasserman: Yo creo que el Observatorio de la Universidad Colombiana tiene datos muy reales porque los ha obtenido de las mismas instituciones, no tiene todo publicado y yo estaba comentando entre el 2007 y el 2008. Frente al documento, nosotros siempre ponemos toda la verdad, allí el señor Viceministro escoge el punto más bajo y el más alto para hacer la comparación. Si él recuerda bien, esa línea es una línea que oscila, tiene subidas y bajadas, lo que se debe en gran medida a que la compensación del IPC se hace con base en un IPC estimado que posteriormente es compensado al año siguiente. Entonces, unos años es un poco más bajo y otros años es un poco más alto. De todas formas, la pendiente es de crecimiento, lo que no se compara para nada con la pendiente de crecimiento de las tareas. De todas formas, si fuera 4,85% para diez años, es realmente menos de 0,5% por año y cualquiera reconoce que eso va muy por encima de eso.
Por otro lado, el promedio que da para las universidades privadas, ahí sí mete a todas las escuelas técnicas, tecnológicas, etc. Pero yo quisiera que comparara grupos, es decir, cuánto subió la Universidad de los Andes y cuánto la Universidad Nacional, que son las dos pares en Bogotá y que están produciendo exactamente la misma calidad.
Hace diez años el costo por estudiante de ambas universidades era el mismo, hoy en día el de la Universidad Nacional es del 30% del de la Universidad de los Andes. Eso obviamente a largo término tiene que impactar en la calidad; entonces los números son interpretación, el señor Viceministro tiene toda la razón, cada uno ve su punto de vista, pero un análisis profundo demuestra que la educación superior estatal en Colombia se encuentra en un estado de desfinanciamiento crónico. Ese informe que presentamos nunca ha sido rebatido ni discutido por el Ministerio, un análisis de la ley muestra sin duda que no hay un modelo de financiamiento estable para las universidades estatales y creo que eso lleva a un deterioro en el futuro.
Carlos Caicedo: Doctor Javier, es claro que hay varios temas que una ley no va a resolver, pero que el Gobierno puede abordar separadamente. Un tema son las universidades como la Nacional, que conjuntamente con las otras que por su tradición quizá es la que más ha hecho esfuerzos muy grandes, que por ejemplo ahora tiene la acreditación institucional más alta que hay en el país. Ese esfuerzo por someterse a esas métricas del país no tiene ninguna respuesta financiera y es claro que la acreditación impacta los gastos de funcionamiento, porque demanda que existan profesores con alto nivel de formación, laboratorios y una serie de acciones que son propiamente de funcionamiento, pero no hay una respuesta financiera a eso.
¿Es posible que el Gobierno nacional se comprometa a que hayan esas primas de calidad como hay en el café desde hace mas de 80 años y como en otros sectores existe? Igual pasa con los grupos de investigación que también es una apuesta sobre el funcionamiento, más que la inversión, y que tampoco aparecen en esas maneras de mirar el presupuesto. ¿Cómo lograr esto y hacerlo extensivo a las otras universidades que tienen respuestas que impactan su funcionamiento, para que realmente el sistema de educación superior y dentro de este las universidades tengan un tratamiento financiero distinto, y que es también lo que el Gobierno está apostando por incrementar el desarrollo y el bienestar?
Javier Botero: Estoy completamente de acuerdo, doctor Carlos, el artículo 106 de la propuesta dice en el segundo inciso lo siguiente: “Con el fin de incentivar la excelencia, el Gobierno nacional podrá destinar recursos a las instituciones de educación superior estatales y privadas sin ánimo de lucro que cuenten con la acreditación de alta de calidad en los términos que defina el Ministerio de Educación Nacional”. No solamente eso, sino que establece en el artículo que propone los requisitos que son altos para conservar la denominación de universidad, establece que el Ministerio, a través del fomento, acompañará y apoyará a las instituciones que hoy no cumplan con estos requisitos. Realmente nosotros estamos totalmente de acuerdo, la calidad cuesta y por eso con en el proyecto de ley, hoy, sería muy difícil hacerlo porque con las privadas no lo podríamos hacer, y ya con las públicas, eso haría una base que se daría hoy, pero puede que después no se tenga. Por eso también la propuesta contiene una autorización para el Gobierno y para las entidades territoriales a hacer aportes adicionales; y el tema de la acreditación de calidad es precisamente uno de los cuales guiaría esos aportes adicionales.
UN Radio: Doctor Javier Botero, viceministro de Educación Superior, muchas gracias por habernos acompañado en UN Análisis.
Javier Botero: A ustedes muchas gracias y como siempre es un gusto plantear todos estos puntos con ustedes.
Carlos Caicedo: Profesor Wasserman, ¿qué sigue para la Universidad Nacional y para las universidades públicas frente a todos estos retos y todas estas incertidumbres que se tienen y frente al día a día?
Moisés Wasserman: Nosotros seguiremos insistiendo en nuestros argumentos, yo creo que para la Universidad el principal arma son sus argumentos y sus discusiones, sus estudios. Seguiremos trabajando muy fuertemente en esto. Obviamente, estaremos en la reunión que el Viceministro nos citó mañana y en todas las otras que nos vaya a invitar a discutir esos puntos. Se reunieron la semana pasada todos los vicerrectores financieros, hicieron un análisis de las diferencias de la propuesta del Gobierno y la que nosotros hicimos y en qué medida nos deja desfinanciados, y cuando llegue al Congreso, pues iremos allí también a explicar cómo vemos nosotros el problema y cuáles son las posibles opciones.
Carlos Caicedo: Rector, a un padre de familia estándar de nuestro país, de Tumaco, de La Paz (César), ¿qué le diría usted de la importancia de esta discusión que se está presentando? ¿Cómo lo afecta a él y a sus hijos?
Moisés Wasserman: Yo le diría que es sumamente importante porque es imprescindible darle alguna educación superior a los jóvenes, como decía el Viceministro, y nadie puede estar en desacuerdo. Si ve el crecimiento del Sistema Universitario Estatal en cobertura, los últimos diez años es altísimo, incluso más que el sistema privado, pero eso tiene que ir de la mano de la calidad, porque si no en esa educación se genera una inequidad aún más dolorosa y es la inequidad de aquellos que estando preparados no pueden competir con otros que tenían dinero para comprar una educación más costosa. Por eso, el Estado tiene que tener la capacidad de ofrecer muchos cupos, por supuesto, pero a aquellos jóvenes que son capaces y que tienen la voluntad y el compromiso con ellos y el país de avanzar, tienen que darles una educación que los lleve a lugares de liderazgo social y económico, no simplemente a llenar algunos puestos.
UN Radio: Al Congreso de la República tendremos que ir y seguramente cubriremos también a través de UN Radio lo que vaya sucediendo en todo lo que respecta a esas sesiones que se van a dar allá.
Profesor Moisés Wasserman, rector de la Universidad Nacional de Colombia, y profesor Carlos Caicedo, muchas gracias por habernos acompañado hoy en UN Análisis. Seguimos en este tema de la reforma a la educación superior.
(Por: Fin/UN Radio/feb)
N° 751





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