Bogotá D.C., ago. 25 de 2011 - Agencia de Noticias UN - Este nuevo sistema de regulación del ritmo cardiaco, diseñado por el ingeniero Jorge Reynolds, de la Fundación Shaio, representa uno de los mayores adelantos en el país en materia de nanotecnología.
Se trata de un proyecto internacional liderado por este bogotano que trabaja conjuntamente con centros de investigación en China, Japón, Inglaterra y EE. UU.
Desde que diseñó el primer marcapasos externo con electrodos conectados al corazón en 1958, el ingeniero electrónico y su equipo de investigadores han desarrollado nuevas propuestas que les permitan a los pacientes mejorar su calidad de vida ante dificultades cardiacas.
“De aquel dispositivo externo de 1,50 metros cargado por baterías de carro, utilizado por primera vez en Colombia seis meses después de su creación, solo quedan los recuerdos”, explicó Reynolds de forma cómica en su conferencia en Bogotá, en la conmemoración de los 150 años de la Facultad de Ingeniería de la UN, al recordar las características del entonces novedoso artículo de la ciencia médica.
Desde entonces, el marcapasos ha venido evolucionando hasta adquirir tamaños más pequeños comparados con las creaciones iniciales; tanto, que gracias a la nanotecnología el ingeniero cuenta con el diseño de un mecanismo de solo 10 nanómetros de tamaño, capaz de regular el ritmo cardiaco.
“Gracias a esta disciplina, con la que podemos manipular las moléculas, los átomos, los elementos nanométricos (una millonésima parte de un metro), logramos crear una serie de circuitos que generan impulsos en el corazón y que utiliza la corriente eléctrica generada por la aurícula de este mismo órgano para recargarse. El dispositivo, que puede ser implantado a través de una modelación hecha del corazón y que permite comprender su funcionamiento a estas escalas, amplifica esa energía y genera impulsos en el ventrículo”, explicó el científico.
El nuevo marcapasos o Puente AV (aurícula-ventrículo) está listo desde el pasado viernes 19 de agosto y se espera que en tres años pueda empezar a utilizarse en humanos, tras ser sometido a pruebas animales.
Con su presentación en la conmemoración de la facultad, Reynolds espera motivar a los estudiantes a trabajar por el desarrollo de mecanismos que mejoren la vida de las personas a partir de lo que calificó como “la tecnología del futuro, hoy”.
(Por: Fin/ab/lmp/vbr)
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