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TLC con Europa: ¿alternativa comercial para Colombia?

No es muy viable que se logre cumplir la meta del Gobierno colombiano de firmar el tratado con Europa antes de culminar el 2009. - Fotos Notimex

, Dec. 12 de 2009 - Con la dilación que el congreso norteamericano le ha dado a la firma del TLC entre Colombia y Estados Unidos, el Gobierno Nacional pone sus esperanzas en un acuerdo comercial con la Unión Europea. Los principales escollos de la negociación –la reducción de aranceles al banano y la propiedad intelectual– parecen ver la luz al final del túnel, pero, ¿qué tan conveniente es un TLC con Europa? Expertos analizan el tema.

En días pasados se cumplió en Ginebra (Suiza) la VII ronda de negociaciones para firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y la Unión Europea. El Gobierno Nacional ha manifestado su optimismo por sacar adelante el acuerdo antes de finalizar el año, ya que se ha logrado un consenso del 90 por ciento del mismo.

El principal obstáculo se ha centrado en dos temas: la reducción de los aranceles al banano y la propiedad intelectual. Precisamente, en la reciente ronda se llegó a un consentimiento entre ambas partes para que se reduzcan gradualmente los aranceles, entre 2010 y 2017, de 176 a 114 euros la tonelada de banano.

Los parámetros de este punto son el resultado de una dura discusión porque la Unión Europea siempre les ha otorgado mayores facilidades a sus productores, en este caso colonias como Martinica, Canarias y países africanos, gracias al Convenio de Lomé basado en la seguridad alimentaria.

En cuanto al tema de la propiedad intelectual, las compañías transnacionales asentadas en el Viejo Continente desean obtener mayor protección de sus productos y patentes, lo que significa para los países en vías de desarrollo una barrera de acceso al conocimiento y encarecimiento de algunos productos como los de los sectores farmacéutico y químico.

Independientemente de haber logrado destrabar la negociación en este punto, no es muy viable que se logre cumplir la meta del Gobierno colombiano de firmar el TLC antes de culminar el 2009. Para alcanzar el objetivo, es obligatorio volver a revisar los temas que estuvieron en la mesa, que haya coherencia entre ellos y procurar que no se encuentren contradicciones entre un capítulo y otro.

Equivocación “de cabo a rabo”

“Personalmente, no entiendo cuál es el afán del Gobierno de firmar Tratados de Libre Comercio. Tiene pendiente como nueve o diez que obviamente no alcanzará a consolidar este año y deberá resolverlos en 2010. Por otro lado, es mejor negociar en escenarios multilaterales que en tratados bilaterales, donde la correlación de fuerzas es mucho más débil para los países en desarrollo”, aseguró Álvaro Zerda, ex decano y actual docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia.

Para Ricardo Mosquera, ex rector de la UN y también docente de la Facultad de Ciencias Económicas, Colombia se ha equivocado “de cabo a rabo” en la negociación del TLC con Europa. “Nosotros como mercado somos muy poco significativos frente a la Unión Europea y los grandes bloques que se han consolidado por el tamaño de su mercado. Si la negociación se hubiera hecho por intermedio de la CAN (Comunidad Andina de Naciones), se hubiese podido lograr un acuerdo más favorable para el país”, dijo Mosquera.

“A nosotros nos hablan del libre comercio y de que los bienes no deben tener ningún tipo de protección. Sin embargo, en este caso los europeos sí se reservan los derechos sobre sus agricultores. Por ejemplo, en esos países, productos como la leche o la carne son subsidiados de modo que cuando nuestros productos entran a ese mercado se encuentran en desventaja por los costos”, destacó Mosquera.

Por su parte, el profesor Zerda señaló: “El Gobierno Nacional espera que, con esta serie de acuerdos, fluya mayor inversión extranjera en el país. Cuestión que, de hecho, se podría llevar a cabo con o sin tratados. También se presenta como atractivo el que los países en vías de desarrollo puedan tener acceso a los mercados europeos. Ello tampoco es muy cierto por el tipo de condiciones que existen, como los costos del transporte y el tipo de productos que ellos demandan y Colombia les provee”.

Según el experto, las consecuencias de este tipo de tratados se reflejan en que el país abra totalmente sus mercados y no se mejoren realmente las posibilidades de su acceso a los internacionales. Por el contrario, el ofrecerle mejores condiciones de protección al inversionista extranjero trae como consecuencia mayores costos para la salud en Colombia y para la financiación de adquisición de medicamentos, así como para el acceso a equipos médicos y métodos de diagnóstico. En general, una serie de asuntos que están protegidos por la propiedad intelectual.

“El balance neto no es muy favorable para el país. Sin embargo, los gobiernos suelen realizar este tipo de acuerdos con el propósito de mostrar su proyección internacional y su aceptación por parte de la comunidad mundial, sobre todo cuando hay tantos cuestionamientos para la aprobación final de los TLC por parte de los congresos respectivos, donde no solamente se evalúa el concepto económico, sino que hay aspectos políticos en juego”, puntualizó el profesor Zerda.

Europa no reemplaza a Venezuela

Teniendo en cuenta la actual crisis diplomática con Venezuela –el segundo socio comercial de Colombia detrás de Estados Unidos, que ha traído como consecuencia el congelamiento parcial del intercambio económico entre los dos países–, se pensaría que el TLC con Europa surge como una alternativa para reemplazar el mercado venezolano. No obstante, la realidad es muy distinta.

“Europa no nos va a comprar los mismos productos que adquiere Venezuela, Ecuador o Centroamérica. Al Viejo Continente básicamente lo que exportamos son bienes primarios conocidos como ‘commodities’, es decir, materias primas, flores, banano y café, mientras que a los países vecinos les enviamos productos industriales, textiles, confecciones, alimentos e, incluso, algunos medicamentos. No se puede decir que estos son mercados que suplen lo que deje de comprar Venezuela por los problemas políticos que existen”, indicó el profesor Álvaro Zerda.

Los economistas de la Universidad Nacional coinciden en afirmar que el TLC con Europa está siendo utilizado más como un método de propaganda de la imagen del Gobierno, que como posibilidad real de desarrollo. Un ejemplo es que en el texto del acuerdo no se negocian temas como la transferencia de tecnología, asunto que debería ser prioritario si se pretende apalancar el desarrollo del país.

Además, no hay ninguna condicionalidad a la inversión extranjera, que debería estar marcada por la transferencia efectiva de tecnología y conocimiento. Tampoco posibilidades de desarrollo del aparato industrial como motor de crecimiento, ya que el mercado al cual vamos a dirigir nuestros productos no demanda dichos bienes, pues no los necesita.


(Por: Francisco Tafur, Unimedios)

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