
El libro Tiempos para planchar fue editado por la UN.

Los asistentes al lanzamiento del libro, sin importar la generación que viven, saben perfectamente qué es la música balada, pop o para planchar.

El investigador y docente Fabián Sanabria, editor y compilador de la obra. - Fotos: A. Felipe Castaño / Unimedios
Bogotá D.C., dic. 09 de 2011 - Agencia de Noticias UN- El libro Tiempos para Planchar, editado por la UN, es un estudio antropológico sobre lo que encierra la cultura pop de la década de los 80, y uno de sus reflejos en la música.
Su editor y compilador, el profesor Fabián Sanabria, afirmó que la obra no es un libro de musicología ni se queda en analizar lo que comercialmente se ha dado en llamar “música de plancha”, las baladas en español que dominaron el mundo hispanoamericano durante los años 70 y 80.
Ese mote de “planchar” fue algo peyorativo que se le impuso a este género, cuando se indicó que solo la escuchaban las muchachas de servicio a la hora de planchar la ropa de las casas donde trabajaban. De esa forma, se minimizó toda la carga sociológica que la llamada cultura pop generó en el arte, en especial durante los años 80.
El Grupo de Estudios sobre las Subjetividades y las Creencias (Gesco), el Centro de Estudios Sociales (CES) y la Facultad de Ciencias Humanas de la UN en Bogotá adelantaron este estudio que hace parte de la llamada “antropología de las ficciones sociales contemporáneas”. Fueron analizadas 18 canciones de España, México, Argentina, Colombia, entre otros países, como Esta tarde vi llover, La felicidad, Una muchacha y una guitarra.
Que canten los niños, de José Luis Perales, fue examinada por el profesor Jorge Iván Bula, decano de la Facultad de Economía de la UN, quien colaboró en la investigación.
“El trabajo de campo que se hizo fue preguntarles a las madres, tías, madrastras o hermanas mayores cómo les sonaba cada una de las 18 canciones escogidas, y luego a muchachos. Las respuestas fueron muy diferentes, porque lo que significa para unos no les dice lo mismo a otros”, dijo Sanabria.
El libro también hizo una contextualización sobre la época fuerte de las baladas, como “la movida madrileña”, y los momentos de dictaduras que vivían la mayoría de países hispanoamericanos a finales de los 70. “Había tiranitos que presentaban un modelo de amor, un modelo afectivo. Y descubrimos cómo con el paso del tiempo la gente se apropia de esos temas y les da un significado muy diferente. Un ejemplo claro fue todo lo hecho por Palito Ortega, en Argentina, quien fue utilizado por la dictadura y después lo premiaron. Él representaba el kitsch, que la gente quería asumir, entendiendo el térmico como el modelo, el cuadro que nos imponen y no se cuestiona”, dijo.
Según el diccionario, kitsch “es el arte menor, que puede llegar a ser pretencioso, extravagante y hasta de mal gusto”. Palito cantaba La felicidad en los momentos más cruentos de la dictadura de Jorge Videla y compañía y las torturas en la Escuela de Mecánica de la Armada, el Pozo de Quilmes, y el Mundial de Fútbol de Argentina (1978) a finales de los 70.
Sanabria aseguró que el libro también analiza a fondo ese tema del kitsch y cómo las mismas sociedades necesitan de esos modelos autoimpuestos de belleza, amor, libertad y democracia.
“Este es otro diccionario, otros retazos del ‘discurso amoroso’ que identificó Roland Barthes. Es un homenaje a las muchachas de servicio que tienen que atravesar la ciudad durante más de dos horas todos los días para tenernos listo el desayuno a las siete de la mañana, realidad a la que se le ha llamado ‘cartografías movedizas’. Es un homenaje a Bertica, la muchacha de mi casa”, dijo Sanabria.
El trabajo duró un año por parte de los 22 investigadores del Gesco, y muchos de ellos están en Europa haciendo doctorados y más estudios. El libro se consigue en las librerías y próximamente tendrá una edición virtual.
(Por: Fin/CFA/feb/vbr)
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por ello diría que camilo torres es algo kitsch para nuestra época, "de mal gusto" tal como la revolución poco científica de los grupos armados o un torero rumbo al ruedo por que en su grupo cree que esta practicando una actividad valida. "es mercado"
sin duda esto explica desde la música como las personas necesitan un grupo para la "construcción social de la realidad" y que el vincularse al grupo lo da muchos factores que permiten asumir conductas que no necesariamente son conocidas a travez de la experiencia o de un proceso educativo convencional, provienen del roce con cada tema propio del debate social. en este caso la música, pero podría ser otro, posiblemente la plancha no explica problemas mas pertinentes como la pobreza o la violencia , pero si explica por que nuestra patria es boba.....exactamente por haber entrado a cuanta moda y modelo se le paso por la nariz, en vez de partir de procesos científicos propios.
bravo señor sociólogo.
a simple vista es un tema sin sentido pero al recibir las criticas (risibles o no) a tomado valor científico y propiedades únicas para la comprensión.