
De las fuentes contaminantes se pueden obtener datos sobre la cantidad de componentes nocivos. Fotos: Medellín/Unimedios.

El Valle de Aburrá, por su condición montañosa, encierra más contaminación que otras zonas del país.

El trabajo consiste en una herramienta informática para identificar y cuantificar las sustancias contaminantes.

Con el avance informático se puede disminuir la cantidad de estaciones de monitoreo que normalmente se usan en las ciudades.

La contaminación vehicular y las chimeneas de las grandes industrias son algunas de las fuentes más grandes de contaminación.

Jesús Antonio Hernández, investigador del grupo de Inteligencia Computacional de la UN en Medellín
Medellín, ago. 17 de 2012 - Agencia de Noticias UN- Mediante una herramienta computacional, investigadores de la UN en Medellín pueden identificar las zonas que son fuente de contaminantes en la ciudad y cuantificar su contribución.
La investigación se centró en el Valle de Aburrá, en vista de que su condición montañosa hace que la contaminación se encierre en su geografía, a diferencia de lo que sucede en otros territorios, como las zonas costeras (en donde los vientos circulan más).
Por eso, se pensó en un método que identificara y calculara las cantidades de compuestos nocivos en lugares diferentes a los que se encuentran las estaciones de medición.
Jesús Antonio Hernández, investigador del grupo de Inteligencia Computacional de la UN en Medellín, dice que la necesidad que suple el programa informático tiene que ver con que “las estaciones de medida dicen algunas cosas que están pasando en la ciudad respecto a la calidad del aire en términos generales, pero no podemos saber cuánto contaminó una fuente dada (como chimeneas de la industria y otros indicadores)”.
Para conocer las cantidades de contaminación, los académicos desarrollaron la herramienta con base en técnicas de inteligencia computacional, algoritmos evolutivos, sistemas difusos y redes neuronales, que arrojan resultados a partir de la información de la contaminación que ofrecen las estaciones de monitoreo.
Hernández argumenta que este tipo de ayuda tecnológica sirve, por ejemplo, para minimizar costos en la compra de estaciones de monitoreo; pues, gracias a la extrapolación que se puede hacer con la herramienta a otros espacios donde no hay monitoreo, se evita la compra de equipos y se obtiene mayor información.
Otra de sus bondades es que se puede aplicar en otras geografías, luego de adaptarlo a los datos, las cualidades de las corrientes de viento y la nube contaminante del lugar. Además, puede servir para otras tareas de medición diferentes al modelado de contaminación utilizando redes neuronales organizadas.
El avance tecnológico fue posible gracias al trabajo conjunto entre la Universidad Pontificia Bolivariana, la Escuela de Ingeniería de Antioquia y la UN en Medellín. Por el momento, se están adelantando publicaciones científicas sobre los resultados de la investigación y se continúa avanzando.
(Por: Fin/hr/clc/fgd)
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