Bogotá D. C., mar. 27 de 2012 - Agencia de Noticias UN- Con una minga de agradecimiento, el resguardo indígena de Yaquivá, en Inzá (Cauca), inaugurará el colegio agroecológico Jiisá Fxiw, lugar destinado a la educación y a la conservación de su legado ancestral.
Con la participación de la Facultad de Agronomía de la UN, la Embajada de la Unión Europea y Acción Social, la región de Tierradentro ha terminado uno de los pasos más importantes dentro de la proyección de vida del resguardo de Yaquivá: el colegio agroecológico Semillas del saber, o Jiisá Fxiw, en la lengua nasa yuwe.
El 15 de abril será la minga de agradecimiento para inaugurar el centro educativo. Los cerca de 3.000 habitantes del resguardo podrán ver cómo se materializa un proyecto que tardó más de diez años desde que fue propuesto.
“Dentro del proyecto educativo agroecológico, nos propusimos metas tales como mejorar la infraestructura para los estudiantes y trabajar en temas de reivindicación de derechos y principios que se han perdido por la occidentalización y la exclusión. Es una apuesta política y organizativa que queremos llevar a cabo”, asegura Rivel Chate, exgobernador del resguardo y coordinador del proyecto.
La región de Tierradentro está conformada por las cabeceras municipales de Inzá y Belalcázar, en donde se ubica la vereda La Milagrosa, lugar en el que se gestó este laboratorio de paz.
Con la construcción del colegio, sus habitantes intentan garantizar el futuro de sus creencias y costumbres, a través de la recuperación de la lengua, el vestuario y todas las costumbres típicas de sus ancestros. Como lo expresa Libardo Lemeche, gobernador del resguardo indígena: “Nosotros estamos condenados a vivir con dos problemáticas. Por un lado, a sostenernos como un pueblo diferente, con nuestra cultura, nuestra identidad y nuestra lengua. Por otro, a entender y enfrentarnos a un mundo con una perspectiva de desarrollo muy diferente a la nuestra”.
Proyecto agroecológico
Este proyecto es el resultado de muchas luchas que ha dado el movimiento indígena en su propósito de reivindicar y hacer valer sus derechos. Asimismo, desde la cosmovisión nasa, el trabajo está enfocado en la recuperación de la lengua, de las semillas nativas y de su historia, a partir de la concepción de la tierra como madre.
Dentro de esta idea también se crea el programa de educación bilingüe (castellano y nasa yuwe) y los proyectos educativos comunitarios o de “educación propia”, como ellos mismos los denominan.
El proyecto agroecológico comenzó en 1999 con el “Plan de vida”, en el cual se planteó el modelo de educación para el corto, mediano y largo plazo. Luego, en 2001, se comenzó a trabajar en la creación de una institución educativa que recogiera todos los planteamientos de su cultura. Finalmente, en 2007, por intermedio de la Asociación de Cabildos Indígenas de Tierradentro, ganaron una convocatoria de la Unión Europea que buscaba apoyar la ejecución de proyectos dentro de las comunidades indígenas.
Rivel Chate, coordinador del proyecto, afirma que, en la minga de agradecimiento que servirá para inaugurar el colegio, habrá encuentros culturales y actos protocolarios de agradecimiento. Además, está previsto mostrar los resultados de algunos productos que trabajan en el resguardo como aceites esenciales y harinas sanas.
La materialización de este sueño nasa incluye un área de proyectos productivos surgidos a partir de la excelente ubicación geográfica del caserío, a su variedad climática, de suelos y de personas con los que cuenta la región.
Por otra parte, la Asociación pro Tierradentro hace parte del proyecto que el resguardo indígena pretende impulsar. Esta nace de la necesidad de fortalecer educativamente a los miembros del resguardo (en universidades), para que luego regresen a la comunidad y le devuelvan su ayuda con mejores herramientas. Su sede está ubicada en la localidad de Teusaquillo en Bogotá, y actualmente cuenta con 35 estudiantes entre campesinos, afros e indígenas, diez de ellos activos en diferentes facultades de la UN.
“Hay un interesante proceso pluriétnico y multicultural que se deriva de la biodiversidad más rica que tiene la región. En el futuro esperamos ampliar la cobertura de estudiantes porque nuestra comunidad ha crecido. Como el mismo nombre lo dice, ‘semillas del saber’ nos da mucha proyección”, asegura Wilmer Sánchez, miembro de la Asociación de Estudiantes Universitarios pro Tierradentro (Bogotá).
(Por: Fin/CJCO/sup/fgd)
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Cordial saludo,
Marco Heli Franco Valencia
Profesor Asociado, Facultad de Agronomía
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