
Los investigadores colectaron muestras en los suelos de tres de las más importantes reservas del Valle del Cauca. Fotos: Palmira/Unimedios

Las muestras fueron almacenadas dentro de bolsas plásticas y llevadas, posteriormente, al laboratorio.

Durante los meses del proceso de colecta de las muestras, se recogieron 4.281 ácaros en las reservas mencionadas.
Palmira, ene. 25 de 2012 - Agencia de Noticias UN– Investigadores de la UN en Palmira encontraron alta presencia de ácaros del suelo en Dagua, Yotoco y San Cipriano. Estos organismos revelan el óptimo proceso biológico en estos espacios naturales.
Hablar de ácaros puede producir comezón, picazón y repulsión, incluso puede causar sensaciones negativas asociadas a las alergias. De esta subclase de arácnidos existen en el mundo casi 50.000 especies descritas, y se estima que entre 100.000 y 500.000 aún no han sido clasificadas.
Sin embargo, lo que para los seres humanos resulta despreciable, para los suelos es absolutamente necesario. Aunque pertenecen a un grupo diferente al de los ácaros domésticos, las lombrices y artrópodos del suelo, en compañía de colémbolos y miriápodos, estos diminutos animales desmenuzan los desechos orgánicos que llegan al suelo, facilitando la descomposición de la materia orgánica y la mineralización del carbono realizada por microorganismos como bacterias y hongos.
Científicos del Grupo de Investigación en Acarología, de la Sede Palmira, evaluaron en muestras de suelo de las reservas naturales de Yotoco, Farallones de Cali, San Cipriano, Escalerete, Dagua y el Páramo Las Hermosas, la diversidad de ácaros presentes en los suelos; esto, con el objetivo de caracterizar su diversidad en los suelos de estos importantes parques naturales del Valle del Cauca.
Para realizar el análisis de los suelos, se recolectaron 120 muestras de la hojarasca, ubicada en un radio de un metro de las especies vegetales más comunes en estos lugares, tomando así muestras representativas asociadas a cada especie vegetal seleccionada.
“Las muestras fueron almacenadas dentro de bolsas plásticas y llevadas posteriormente al laboratorio, donde se procesaron en embudos Berlese. Los ácaros atrapados en alcohol al 70% fueron montados en medio especial para su identificación taxonómica, es decir, para determinar qué clase de ácaros encontramos y a qué familia pertenecen, y así evaluar el estado de los suelos de cada sitio”, comentó la profesora Nora Cristina Mesa, directora del grupo de investigación.
Durante los meses del proceso de colecta de las muestras, se recogieron 4.256 ácaros en las reservas mencionadas, identificando en laboratorio la mayor diversidad de especies en Dagua, Yotoco y San Cipriano.
Para la profesora Mesa, “la diversidad de ácaros, en términos de la abundancia de especímenes colectados, mostró que el orden Mesostigmata se encuentra en todos los ecosistemas y fue el 34,1% de todos los ácaros colectados, mientras que Oribatida correspondió al 56,63% del total recolectado, mostrando que los ecosistemas están fortalecidos a nivel de recuperadores ambientales”.
Milton Valencia, estudiante del Posgrado en Ciencias Agropecuarias de la sede y coinvestigador de este proyecto, resaltó la importancia de los hallazgos.
“Fue positivo encontrar el orden de Oribatida en abundancia y diversidad en las reservas, ya que su presencia es un indicador de que estos ecosistemas tienen poca intervención humana o antropogénica. Asimismo, los cálculos de los índices de diversidad en este trabajo mostraron la gran riqueza y el potencial de estas reservas naturales que siempre deben estar protegidas”, sostuvo.
Con el objetivo de no dejar la investigación sobre el papel, los investigadores establecieron una colección de referencia de ácaros del suelo, con 4.281 láminas de ácaros montadas en medio Hoyer, de las cuales 1.452 pertenecen al suborden Mesostigmata, 2.410 a Oribatida, 389 a Prostigmata y 30 al Astigmata.
Esta investigación contribuye al conocimiento de especies, algunas de ellas de predadores, que se constituyen en agentes potenciales de control biológico de plagas en el departamento; esto, además del aporte significativo para las instituciones ambientales que deben reconocer la biodiversidad para enfrentar posibles impactos en el medio ambiente.
(Por: Fin/jcr/feb/sup)
N° 183





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