
Bogotá D.C., 14 de mayo de 2008 –Agencia de Noticias UN– La higuerilla, una planta silvestre que crece a lo largo y ancho del territorio nacional, se proyecta como la más promisoria para la producción de biodiésel. Un estudio adelantado por investigadores de la Universidad Nacional de Colombia halló el componente básico que hace de esta palma el mejor candidato para la elaboración de un combustible limpio para el transporte del país.
Se trata del ricinoleato de metilo –principio básico de los biocombustibles–, hallado en un 85 por ciento en el biodiésel de higuerilla por científicos del grupo Mecanismos de Desarrollo Limpio –Gestión Energética y DIMA UN–, del Departamento de Ingeniería Mecánica y Mecatrónica y el Departamento de Química de la UN de Colombia en Bogotá.
Según el químico Carlos Guerrero, la higuerilla es una planta que crece de manera silvestre en climas tropicales: “En Colombia está presente en la mayoría de regiones; sin embargo, no hay un proyecto de cultivo tecnificado que permita implementarla en el desarrollo de otros productos o derivar subproductos, como ocurre con especies como la palma africana”, asegura el profesor.
La higuerilla no se usa en la alimentación humana, por lo cual no afecta la economía alimentaria, como ocurre con el maíz o la caña de azúcar. Produce cosechas cada ocho meses, ventaja frente a plantas como la palma cuya producción es cada cinco años, y entre 1.900 y 3.000 kilogramos de semillas por hectárea, de las que se derivan cerca de 1.200 kilogramos de aceite por hectárea.
Por otra parte, los investigadores consideran probable que la energía que se puede derivar del aceite de higuerilla es limpia y renovable, y el biodiésel obtenido del mismo aceite podría reducir las emisiones de CO2 y óxidos de azufre a la atmósfera. Estos beneficios serán analizados en otra etapa de la investigación.
Su componente único y mayoritario (ricinoleato de metilo), presente en los ácidos grasos, lo hace exclusivo entre los oleaginosos, al menos así lo señala el grupo de investigación de la UN, que, en la búsqueda de productos y procesos para la obtención de biodiésel a partir de aceites, estudia la higuerilla en comparación con el aceite de palma y el de jatrofa, un arbusto que, además de generar aceite, recupera los suelos degradados.
La higuerilla en el laboratorio
Para los análisis en laboratorio, los investigadores tomaron como base el diésel fósil que se utiliza en los motores de combustión interna y el biodiésel de aceite de higuerilla, obtenido a partir de una reacción de trans-esterificación, metanol, y un catalizador básico.
“Para el análisis se hicieron las mezclas B5, B10 y B15, que son porcentajes en volumen. Por ejemplo, la mezcla B5 indica un 5 por ciento en volumen de biodiésel y un 95 por ciento de volumen en diésel fósil”, explica la química Marta Martínez, integrante del grupo.
Al analizar la composición de estas mezclas, se determinaron las estructuras más importantes de cada uno de los componentes mediante la técnica cromatografía de gases-FID. “Evidenciamos en el biodiésel tres componentes importantes: ricinoleato de metilo, oleato de metilo y linoleato de metilo”, dice el profesor Guerrero.
El resultado más importante fue el hallazgo del ricinoleato de metilo en un 85 por ciento, proporción alta en comparación con los tres ésteres metílicos, lo que indica que hay una composición diferente en el biodiésel proveniente del aceite de higuerilla, en comparación con otras oleaginosas como la palma.
Los investigadores señalan que “el ricinoleato es la estructura principal del biodiésel. Su importancia radica en que es un compuesto oxigenado y posee doble enlace en su estructura, lo que favorecería la combustión en el motor”.
Este comportamiento será analizado en motores de combustión interna.
En esta ocasión, y partiendo de los valores obtenidos, el ingeniero Manuel Montenegro evaluará los parámetros (torque, potencia, consumo de combustible y emisiones) en motores bajo condiciones de la ciudad de Bogotá: “Esperamos que se dé una combustión más perfecta y se reduzcan las emisiones teniendo en cuenta la altura de la ciudad (2.600 metros)”, puntualizó.
Esta investigación será presentada en ENIP 2008, el 15 y 16 de mayo.
(fin/bnm/feb)
N° 015
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Publicación de la Unidad de Medios de Comunicación -Unimedios- de la Universidad Nacional de Colombia.